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El Charlatan, Pietro Longhi, 1757
Debemos ser sinceros, este rubro, al no estar bajo el parámetro del método científico ni sustentarse en el lenguaje verbal, propicia que se presenten chantas por doquier ejerciéndolo. Hay que tener en claro, que el método científico y el lenguaje verbal, no es aplicable a todo, como tradicionalmente los científicos juran con más fe que un santo. La imagen es una prueba y su teoría dejó en claro esto en la contemporaneidad. En fin, es debes de los trabajadores ayudar a purgar este hermoso oficio y además, todos los paramos del misticismo, para ello, es preciso que la gente conozca los indicios de advertencia ante posible estafas por parte de embaucadores o ignorantes.
Si el trabajador da una garantía, suele ser un signo de estafa. Los profesionales legítimos no garantizan los resultados. Por lo mismo, en caso de que alguien lo diera, pero el cliente no ve los resultados en un tiempo prudente, y solicita un reembolso mas no se le da, entonces claramente será una estafa. O bien, le hacen esperar un período de tiempo que significará que casualmente ya no puede presentar una disputa o cobrarla porque ha pasado demasiado tiempo, entonces es un timo. Obviamente te asegurarán que aunque pase tiempo, te devolverán el dinero, pero esto es una mentira, ya que así, no podrás hacer nada. Quien asegure en linea no ofrecer garantías a través de un contrato o cláusula, pero te da un respaldo verbal por teléfono o en persona, está contradiciéndose, es una incoherencia y engaño. Así, no podrás reclamar por tu dinero luego de que se los has entregado.
De otro modo, a diferencia de los engaños antes mencionados, los trabajadores que indiquen claramente no dar reembolso, no están incurriendo en ninguna estafa, están siendo sinceros, así que, si no ves ningún resultado, no podrás hacer nada. Es por esto último que debes evaluar muy bien a quien contratar. Generalmente, quienes indican claramente que sus servicios legalmente son solo recreativos y que su mercancía son solamente curiosidades, son genuinos.
No creas nunca en quien tiene una maestría en multitud de tradiciones; son maestros ascendidos, druidas, magos, chamanes, gurús, monjes, etc.: lo hacen todo y lo saben todo. Esta gente está por doquier y se expanden como virus, coleccionan iniciaciones, diplomas y títulos, como si de hobbies se trataran. Entre las profesiones académicas, los títulos, diplomados y maestrías son necesarias y pueden servir, pero aquí, a no ser que se trate de certificados de escuelas realmente respaldadas, tales como la Masonería, la Aurora Dorada, la Aurum Solis, etc., en sus ramas principales y oficiales, da algo de credibilidad, pero no es necesario.
Evita a las personas que digan ser practicantes de una tradición, cuando en realidad sus practicas son un collage de varias, que incluso son inconexas entre sí. Por ejemplo, un trabajador de cualquier camino sincrético africano, pero que también sea pagano o pertenezca a una religión que no sea el cristianismo, entonce una clara señal de un ignorante. Podrían ser hechiceros o brujos, pero nunca un trabajador que haya sido educado dentro de las tradiciones populares será parte de una fe que no sea la judeocristiana. Si alguien afirma lo contrario queda claro que no ha sido educado por un trabajador folclórico real, pero sí, probablemente por una bruja moderna, wiccano, pagano, etc, o a través de cursos por internet que intentan transformas las tradiciones en una aberración.
Si la persona promete una cura para una enfermedad o dolencia, entonces suele ser una señal de advertencia de que se trata de una estafa. No es que no haya seguridad en cuanto a que los medios utilizados sean realmente efectivos, sino que todo es bastante subjetivo y nadie es señor absoluto del futuro ajeno. Incluso hay casos en que por dirección de la Divina Providencia, no se puede curar a ciertas personas, ya que deben vivir la experiencia, purificarse y aprender de ella. Con respecto a otros trabajos, si el trabajador certifica un periodo de tiempo específico, como el típico amarre de 24 horas a tres días, es mentira.
Cuando los hechiceros piden más dinero del que se acordó inicialmente lo mismo, son timos. Nunca un verdadero trabajador le pedirá más billetes de los que se acordaron, de otro modo él le diría al momento de la contratación que el monto inicial está sujeto a aumento. Los espíritus no le pedirán montos específicos ni lo chantajearan para que pague cierta cantidad adicional para ver más o mayores resultados.
Antes de contratar a alguien, hay que segregarlo a través de su tradición, por ejemplo, el Vudú de Nueva Orleans, es una falacia, ya que no es una tradición real, sino un vudú ecléctico. Este movimiento apareció incluso después que la wicca, la supuesta brujería tradicional y el neopaganismo, en los años 70 y 80. Es un inventó de los tiendas y museos turísticos que aparecieron en esa época de la mano de sus dueños, comercializando a lo grande. Si el trabajador asegura ser una bruja de Salem, ocurre algo similar, ya que no es una tradición real. La magia que realizan es una mezcla de tradiciones acaparadas y robadas.
Quien se presente con la estupidez de los linajes, afirmando ser un descendiente de brujos generacionales, es un ignorante garrafal. Les recomiendo revisar mi post
https://distrito-arcano.blogspot.com/2019/11/brujas-ejecutadas-en-salem-millones.html en el cual profundizo en este tema. Recuerden, la brujería tradicional es una invención moderna, en conjunto con la wicca y otras formas de neopaganismo., quienes no tienen más de 100 años. No hay profesionales wiccanos debido a que la Wicca prohíbe aceptar dinero o bienes y servicios a cambio de hechizos. No poseen procedimientos delineados en cuanto a como proceder con clientes por la misma razón, ya que no tienen contenido relacionado a esto y lo que se acerca, son expropiaciones de otras tradiciones que sí son reales.
En cuanto a vudú se refiere, los sacerdotes vudúes, osea los hougan y las mambos, no hacen magia dañina. Quienes si la realizan son los bokores (hechiceros e incluso brujos). Los verdaderos sacerdotes vudúes tradicionales no cobran por sus servicios, salvo en contadas ocasiones, pero sí aceptan donaciones, ofrendas y regalos. Hacerse con alguien originario de Haití quien trabaje en su tierra natal, es una forma casi segura de estar con un sacerdote real. Los dioses de Haití viven allí, en sus arboles, lagos y montañas, por ende, quienes están fuera, no pueden afirmar ser profesionales. A propósito, quienes aseguran ser lanzadores de hechizos africanos a través de Internet, que afirman vivir en África, pero hacen publicidad para clientes americanos o europeos, son farsas.
Las lineas telefónicas de ayuda psíquica, son la mayoría de las veces, farsas. Hay mucha gente manipulable y ellos saben por libro que deben decir para engañar, alargando la conversación lo más posible pues cobran por minuto. Evita esto, la información que te darán además de errónea e inútil, podría ser dañina resultando como una autosugestión consciente o inconsciente. Por eso, recurre a los lectores tradicionales, ellos te darán más información útil.
Es tu responsabilidad, futuro cliente, hacer una investigación y reunir información acerca del trabajador que vas a contratar. Revisa las reseñas e informes para ver las opiniones de quienes los contrataron y además, busca en los foros de estafas para ver si han tenido problemas con ellos. Revisa cada medio que hayan ocupado, si hay alguna victima, lo notarás, ya que tienden a ser varias con estas personas. No cualquier queja será real, pero como dicen "una es casualidad, dos son coincidencia y tres es un patrón". Si todos están diciendo lo mismo reiteradas veces, eso es suficiente para empezar a buscar alguien más, después de todo, mejor prevenir a lamentar.
Todo trabajador contratado que cuente con poca capacidad de servicio al cliente, que no tenga poco contacto con su cliente, que sea inaccesible por correos y llamadas, que se salte las citas y sea reticente a juntarse, y no cumpla sus promesas. Buscar las opiniones y comentarios que nos alerten de trabajadores que otorguen un mal servicio.
No recomiendo a casi ninguno de los psíquicos faranduleros o famosos. La mayoría son estafadores, como ocurre con videntes, que más que eso, son buenos detectives. Son seductores pero expelen ignorancia, presentan una faceta amorosa y amigable al público, en matinales, espectáculos, convenciones y promociones de libros. No importa como se manejen en televisión, lo relevante es, como atiendan a sus clientes y los resultados que se obtengan.
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