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SERVIDORES MÁGICOS: Los Dos Cerditos

Desde hace días, la semana del 04/12/2023, vengo pensando en la creación de servidores mágicos e incluso desde antes tenía varios planeados según mis diversas necesidades. Necesito entidades a las que sea capaz de otorgarles varias tareas específicas cada cierto tiempo, incluso en lo que respecta a cumplir ciertas peticiones por parte de amigos o clientes. Cuando pequeño, debo haber tenido 14 años o algo así, cree un servidor a mi nombre, de protección, solo por curiosidad, dando por hecho su existencia luego de una infantil ritual, que días después, sentiría al discutir con un profesor de religión del tipo ¡amén hermano!, con un parpadeo de luces del tipo película de terror... supuse que era él tratando de alimentarse de la energía del medio para defenderme, a lo que el profesor evangelista reacciono con orar y detener su argumentación sin juicio.  Ushabtis, Museo Egipcio de Manchester (servidores mágicos). Me encontraba paseando el día martes 05/12/2023 en unas galerías de artícu...

Perseverancia, Paciencia, Control del espíritu, Paz espiritual

©Tres Cabezas

Resultado de imagen para santo de la paciencia
Job, León Bonnat, 1880

...Un peregrino se sentó durante mil años frente a las puertas del paraíso. Vencido por el cansancio, cerró los ojos por un instante y exactamente en ese momento las puertas se abrieron silenciosamente y volvieron a cerrarse.
Una vez intenté abrir una botella de cerveza mientras visitaba al Maestro. Fui demasiado perezoso para ir a buscar el abridor y quise presumir abriendo la botella en la cerradura de la puerta, y aunque el Maestro me lo advirtió el cuello de la botella se rompió y casi la mitad del contenido se derramó en el suelo. Fue entonces cuando me contó lo que le había ocurrido en el Tibet durante una de sus vidas anteriores cuando era un a chela (alumno). Su gurú le envió con una aguja a un amigo que vivía muy lejos. Cuando llegó a la morada del amigo, este le mando de vuelta sin prestar a tención alguna a la aguja, se quedó sorprendido por esta actitud pero se encogió de hombros y volvió. Cuando llegó su Maestro le envió de vuelta inmediatamente a casa de su amigo y una vez más éste hizo lo mismo. Estaba muy cansado y la ira hizo presa en él, porque tenía que correr de vuelta otra vez sin que ninguno de los dos mostrara el más mínimo interés en la aguja. Sólo cuando su ira se aplacó convirtiéndose en humildad, perseverancia y paz, le permitieron parar, aunque fue después de haber ido y venido dieciséis veces. Mi Maestro concluyó su relato diciendo: “En este mundo nada ocurre sin una razón” y todavía no estoy seguro de si orquestó el incidente de la botella de cerveza para enseñarme una valiosa lección.

© Dr. Lumir Bardon y Dr. M.K.

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