El sueño de Jacob, José de Ribera, 1639
En dos palabras, la prisa no puede utilizarse para cualquier cosa. El viejo refrán: “A más prisa menos velocidad” refleja esta sabiduría. La mayor parte de las cosas que hemos hecho deprisa debemos hacerlas de nuevo por culpa de los errores cometidos. Es mejor no empezar una tarea si no disponemos del tiempo necesario para cumplirla. Planea tu día y tus quehaceres a propósito para no desperdiciar un segundo. Sólo los débiles esperan oportunidades mientras que los fuertes las crean con inventiva y determinación. Las únicas cosas imposibles son las que no nos atrevemos a hacer. La mayor parte del trabajo mágico comienza a medianoche. No por la hora fantasmal de medianoche, sino principalmente por la paz y tranquilidad que reinan en el entorno. A veces el Maestro se iba a dormir después de darse un baño y tras un breve descanso salía por la noche para llevar a cabo sus invocaciones o sus operaciones mágicas, aunque siempre de buen humor y según un plan establecido. Si en tu casa hay demasiadas molestias tendrás que buscar un lugar tranquilo y apartado. Los cementerios cumplen ambos requisitos, pero no es absolutamente necesario acudir a ellos. Desde luego, la gente normal evita estos lugares por la noche, tal vez por miedo o reverencia, y por eso nadie te molestará. Es posible que los magos que frecuentan estos lugares logren aumentar la tensión multiplicando así sus poderes. No obstante, insisto en que no es una necesidad y sería aconsejable que las personas que padecen de una naturaleza más débil no acudan a los cementerios para realizar estas actividades. Incluso si eres miembro de una gran familia encontrarás un sillón cómodo donde poder meditar y practicar tus ejercicios durante un rato, cuando tu familia se haya ido a la cama. Si pasa alguien provocará un aumento de la tensión, lo que indicará el grado de fortalezca que poseas. En Tíbet, el día comienza a las cuatro de la mañana. A esa hora estarás bien descansado, fresco y despierto, mientras que tu entorno todavía se encontrará en calma y silencio. Si dispones de muy poco tiempo para ti entonces debes pensar en una tarea o ejercicio antes de empezar, y escribir unas notas sobre cómo continuar practicando. Escríbelas de manera que nadie pueda entenderlas, en el caso de que alguien encuentre tus notas. De esta manera prepararás una secuencia perfecta de acciones. Crearás en tu mente un sistema de ayuda mnemotécnico y una vez que comiences todo se desarrollará como un programa perfecto, exactamente igual que un ordenador. Un ordenador no es más que una débil imitación del pensamiento humano, incluso aunque puede realizar varios procesos al mismo tiempo y lo haga todo más deprisa, pero el ordenador carece de las impresiones adicionales y los pensamientos que surgen cuando un ser humano piensa.
© Dr. Lumir Bardon y Dr. M.K.
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